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Guía básica para promover privilegios fiscales

Imagine que usted es un diputado que ha sido electo para representar el poder del pueblo, pero en realidad, a quien tiene más cerca es a un grupo económico particular que le ha financiado la campaña y ahora le quiere cobrar esos recursos. Puede ser que usted mismo, como diputado, haya llegado por sus propios recursos y sus particulares intereses. En todo caso, es usted un diputado que representa la vieja política, que le dicen. ¡Es que hay que ser de la más vieja y rancia política para apadrinar más privilegios fiscales en este país!

Pues una vez ejerciendo el poder público, usted diputado, se da cuenta que el tal pueblo ni se fija en lo que usted hace ni mucho menos le pide cuentas. Ahí los tuvo que soportar un tiempo en 2015, cuando se exigía la salida del gobierno Patriota, pero hoy las aguas han vuelto a la calma y de aquellos días de clamor popular solo quedan fotos, recuerdos y algunas corbatas rojas y naranjas pasadas de moda.

Qué pasa cuando los amigos de su sector económico le piden apoyo para evitarles el trago amargo de una administración tributaria que ahora puede acceder a datos bancarios, no habiendo ellos facturado nunca a pesar de los millones en el banco; o cuando otro sector le confiesa que no puede competir en el mercado externo por las plagas, el tipo de cambio, las carreteras y otros tantos argumentos. Pues a usted se le ocurre que el sol se puede tapar con un dedo y de paso usted también gana: ¡privilegios fiscales! A partir de esto arma una guía básica para su promoción.

1. Haga cuentas sobre sus beneficios personales si pagara usted menos impuestos. No se preocupe por la educación, la salud, la seguridad o el empleo de sus representados: esos ya estaban fregados antes de que usted llegara al poder…

2.Mapee quiénes de los diputados tienen interés en el sector económico al que se va a privilegiar. Después, póngase de acuerdo con ellos y cuente los votos probables para su aprobación. Si hacen falta votos sume nuevos sectores económicos a la iniciativa y repita la suma de votos. Así, hasta lograr su aprobación de urgencia nacional (105 votos de los 158).

3. Vea si algún ministro en el gobierno de turno o alcalde influyente también tiene interés en el sector o grupo de sectores al que se desea “ayudar”. Si es así, llámelos y póngase de acuerdo sobre cómo avanzar con la agenda.

4. Prepare una iniciativa de ley con un nombre que erice la piel al que lo lea y hasta al más reacio: incentivos para emprendedores, fomento del sector agropecuario, conservación del empleo, facilitación tributaria para la formalización, incentivos al turismo, por ejemplo.

5. Que sus asesores le construyan un discurso que trate sobre los más pobres, sobre la necesidad de más oportunidades, sobre lo poco que saben los analistas sobre esta Nación que usted sí conoce. No olvide que cuando usted dice que algo afecta la competitividad, suena muy técnico.

6. No se preocupe por pedir opinión técnica sobre el impacto económico, social y fiscal de lo que usted propone. Más bien, invite a las personas a tener fe en creer que otra Guatemala es posible.

7. Si algún analista, un diputado contrario a sus intereses, un medio de comunicación o un centro de pensamiento le pide evaluaciones técnicas, vuelva al punto anterior.

8. Si las cosas se ponen difíciles, sume más sectores, busque más votos e intente que algún grupo llegue a manifestar al Congreso o cierre un par de carreteras para afectar la “competitividad” del país.

9. A toda costa, haga que la iniciativa pase de urgencia nacional y sin chistar palabra. Vigile quién está votando a favor y quién no. En algún momento habrá que hacer cuentas.

10. Celebre la aprobación y pase el sombrero. No se preocupe por el pueblo, este está más preocupado por sobrevivir y ver futbol que cualquier otra cosa.

Una sociedad que no exige mayor rigurosidad a sus gobernantes y legisladores y una conducta más ética a sus empresarios, abre las puertas a la corrupción y prostitución de la actividad pública, y está más cerca de la barbarie que de la democracia. #NomásPrivilegiosFiscales.

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