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Fecha de la publicación: 
Viernes, 1 Octubre, 2010

Cambio climático. ¿Se puede hacer algo más que reparar los daños?

Lente Fiscal Centroamericano No.2

El Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) presenta su segundo Lente fiscal sobre Centroamérica: investigación de coyuntura económica y fiscal, con el fin de aportar al conocimiento y al debate de los actores políticos y económicos, la opinión pública y los ciudadanos centroamericanos. En esta edición se presenta un análisis sobre las estimaciones de crecimiento económico mundial para 2010.

En ellas se revela un mayor optimismo con respecto a las expectativas publicadas a principios del año. Sin embargo, las proyecciones de 2011 son menos halagüeñas, previéndose que para entonces haya desaparecido el impacto de las políticas contra cíclicas implementadas en los últimos dos años. Este obscurecimiento del futuro se puede atribuir a tres causas fundamentales: a) una estabilidad financiera agrietada en términos de  percepción; b) una política fiscal mucho más sintonizada con la idea de reducir los déficits fiscales (consolidación fiscal) que con el objetivo de fortalecer la recuperación económica; y c) la continuidad de altos niveles de desempleo.

La razonable preocupación por los niveles de deuda pública en muchos países desarrollados ha hecho de la consolidación fiscal el principal tema de la agenda económica. Sin embargo, esta consolidación está siendo entendida como la necesidad de disminuir el gasto público, aun cuando los niveles de deuda de los países desarrollados son, en buena medida, resultado de las políticas tributarias relativamente laxas y regresivas que han sido implementadas durante las últimas tres décadas. Para Centroamérica, el dinamismo económico se explica menos por el mercado interno y más por los mejores resultados en las variables relacionadas con el exterior, tales como las exportaciones y las remesas familiares. Estas variables, aunque con un crecimiento moderado, han sido beneficiadas por el «multiplicador mundial», pues mientras los países desarrollados pusieron en marcha planes contra cíclicos, los países en desarrollo tuvieron mayores oportunidades de empleo, comercio y consumo, lo que también se reflejó en una mejora de los ingresos tributarios.

Resulta claro que Editorial la consolidación fiscal en las economías desarrolladas, por medio de la reducción del gasto público, también tendrá un efecto negativo sobre el resto de las economías, incluyendo las centroamericanas. A lo anterior debe agregarse un invierno que ha dejado en Centroamérica pérdidas humanas, merma de producción y destrucción de cuantiosas obras de infraestructura económica y social. Esta realidad vuelve a confirmar que el cambio climático está haciendo estragos en la región que, a nivel mundial, se ubica entre las más afectadas por el fenómeno, dadas sus implicaciones en términos de costos sociales y económicos. No cabe duda de que el entendimiento y mitigación del cambio climático deben integrarse a los desafíos que aún persisten en materia fiscal en Centroamérica, tanto en la distribución del gasto, como en la tributación y en el manejo de la deuda pública. A pesar de los significativos dividendos ambientales, fiscales y laborales de una reforma fiscal verde, ésta requerirá de un diálogo social maduro y racional, que permita catalizar los particulares intereses políticos, empresariales o gremiales.

Finalmente, en la actualidad, en materia de economía política, se debe advertir que Honduras aparece como un país quebrado económica, fiscal y políticamente, necesitado de reformas profundas. Nicaragua ha encontrado una ecuación de economía sin democracia, que garantiza un tipo de estabilidad, pero sin ser próspera ni sostenible. Guatemala parece haber renunciado a hacer reformas fiscales en el próximo año y medio, en medio de crisis profundas suscitadas por catástrofes naturales y con un cercano año electoral. Y El Salvador se aproxima al año decisivo para hacer las reformas económicas y fiscales que se necesitan para garantizar la sostenibilidad de su democracia. Por su parte, Costa Rica y Panamá continúan siendo la excepción tradicional de la región en lo económico y político, pero deben poner mucha atención a la reciente dinámica de lo social