Conéctese con nosotros Facebook Twitter YouTube LinkedIn
Blog

Los desafíos de cumplirles a las niñas, los niños y a la adolescencia

Hablar en pro de la niñez y la adolescencia es fácil. Lograr que los Estados centroamericanos inviertan efectivamente en esa prioridad, no es fácil, barato ni rápido.


 

Así lo confirma el libro que el miércoles publicó el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), titulado Cumplirle a las niñas, niños y adolescentes, una propuesta de inversión pública en niñez y adolescencia (2020-2023) para avanzar en la agenda ODS. Con el rigor técnico característico del Icefi, el libro destaca que, en términos generales, el Estado guatemalteco incrementó la Inversión Pública en Niñez y Adolescencia (IPNA), del 3.2% del producto interno bruto (PIB) en 2015 a 3.5% del PIB en 2020. Eso quiere decir que el Gobierno pasó de invertir en 2015 Q 6.30 diarios por cada niña, niño y adolescente, a Q 8.83 diarios en 2020, sin descontar el efecto del incremento de los precios, con el cual los montos serían aún menores.

Como agravante a estos montos reducidos, el Gobierno no fue capaz de ejecutar la totalidad de la IPNA presupuestada, ya que en 2019 y 2020 ejecutó el 91% de las asignaciones vigentes al final de los períodos. Además, los datos muestran un desequilibrio en las prioridades de la IPNA, ya que sufre un sesgo marcado para educación, con un 79% de la IPNA, en contraste con una prioridad de solamente 9% para salud, 5% para protección social y el resto de rubros con una importancia menor al 3%. Por supuesto, el Icefi valora que el Gobierno invierta en educación, pero no debe hacerlo a costa de descuidar otros derechos fundamentales de la niñez y la adolescencia.

El libro del Icefi es innovador, ya que vincula los indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, con los resultados estratégicos del Gobierno. El análisis de la inversión pública para cumplir los ODS confirma el sesgo para educación e incrementos más bien marginales, del 3.0% del PIB en 2017 a 3.3% del PIB en 2020. El libro concluye que estos incrementos en la IPNA y en la inversión pública para cumplir los ODS resultan: abrumadoramente insuficientes; insostenibles en el tiempo; no son pertinentes, debido al sesgo marcado en educación, descuidando otros derechos fundamentales; y se han empleado como válvula de escape, ya que se han recortado en tiempos de crisis.

Para cumplir las metas de los ODS vinculados a educación, salud, nutrición y pobreza, el Icefi muestra que se requiere un incremento considerable del gasto público, el cual gradualmente debería pasar del 1.9% del PIB de 2019 a 8.0% del PIB en 2030. Se anticipa a atajar las críticas usuales, reconociendo como condición obligada que este incremento en el la IPNA debe acompañarse de una agenda efectiva para fortalecer la planificación, el seguimiento, la evaluación, la transparencia y la lucha contra la corrupción.

En las palabras de apertura que ofreció en el evento público de presentación del libro, al Vicepresidente de la República le asistió la razón al reconocer la magnitud del desafío, el cual no podrá superarse durante la presente administración de Gobierno. Sin embargo, mencionó acciones que el Gobierno podría emprender ya para corregir el rumbo, y por lo menos logre sentar las bases para que Guatemala inicie el recorrido por la senda correcta. Además, el Vicepresidente se alejó del discurso demagógico, reconociendo además la magnitud del desafío de lograr que el Gobierno adopte una agenda de lucha contra la corrupción efectiva, creíble y verificable, y al mismo tiempo corregir la multiplicidad de falencias en términos de gestión del gasto público.

Con el libro que presenta esta semana el Icefi, hablar en pro de la niñez y la adolescencia no es suficiente. Con los desafíos identificados, con su costo fiscal técnicamente estimado y propuestas para abrir los espacios fiscales requeridos, debe transitarse del discurso, demasiadas veces demagógico, a la acción efectiva, para que gradualmente, pero con paso firme Guatemala, y ojalá también el resto de Centroamérica, le cumpla a sus niñas, a sus niños y a sus adolescentes.