Ricardo Castaneda
Ricardo Castaneda Ancheta dejó de trabajar para el Icefi en octubre de 2023.
El 11 de junio de 2015, haciendo uso de mi derecho como ciudadano, solicité información estadística al Ministerio de Hacienda –misma información que, por ejemplo, en Guatemala se encuentra en el sitio web de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) –. Para mi sorpresa me fue denegada.
«La mayor parte de las propuestas electorales en El Salvador son inviables tomando en cuenta la realidad de las finanzas públicas. Cambiar esta realidad exige una clase política con visión de Estado, que se aleje de la cleptocracia y apueste por una democracia plena; pero también, una ciudadanía que demande y vigile».
En El Salvador la división entre el espectáculo y la política es una línea casi invisible.
En 1987, el Informe Brundtland, establecía por primera vez que «el desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades». En palabras de mi madre, el desarrollo sería que mis hermanos y yo, vivamos en mejores condiciones que las que vivió ella.
Además, los datos no mienten, el número de pobres extremos ha aumentado, la cantidad de personas que padecen hambre también y El Salvador es el país que menos crece en toda la región centroamer
La pregunta, es entonces hasta cuándo se puede seguir así, evadiendo la responsabilidad de lo que significa gobernar, de la obligación de crear empleos de
Hace ya varias décadas que la sociedad salvadoreña, en el papel, optó por la democracia como el espacio para dirimir nuestras diferencias.
Thomas Dye recuerda que la política pública es lo que los Gobiernos escogen hacer o no hacer. La inacción frente a un problema también puede convertirse en política pública.
En la política de El Salvador, la verdad se ha ahogado en un mar de mentiras.-
¿Se imagina que maten a alguien por leer un libro en particular o escuchar alguna canción especifica?




