Ricardo Castaneda
Ricardo Castaneda Ancheta dejó de trabajar para el Icefi en octubre de 2023.
Imagínese una casa en la cual el techo ya no sirve y cada vez que llueve, el hogar se inunda. Por más que se le pongan parches, con el pasar de los días nuevamente se va a inundar, hasta que se cambie el techo. Podemos utilizar la misma analogía para las finanzas públicas de El Salvador, aunque se le intenten poner parches, los problemas estructurales seguirán ahí. Y arreglarlo va más allá de que el Gobierno lo pueda hacer de forma solitaria.
Más allá de quién administra las pensiones, que, por supuesto es relevante pero no el único factor a tomar en cuenta, hay temas que suelen omitirse en este tipo de discusiones.
Sería maravilloso que El Salvador fuera lo que la propaganda y las publicaciones gubernamentales describen.
El caso de El Salvador presenta una situación política excepcional.
La clase política salvadoreña ha desgastado las palabras «acuerdo fiscal». No porque se hayan esmerado por conseguirlo, sino porque este término ha sido utilizado para demostrar que la otra parte (Gobierno o partido de oposición) es quien se opone a alcanzarlo. No obstante, ahora que se aborda este tema, valdría la pena recordarles a los políticos para qué sirve la política fiscal.
Quienes practican atletismo, saben que no es lo mismo participar en una carrera de 100 metros que en una maratón.
¿Por qué es importante la transparencia fiscal? Porque vivimos en una sociedad donde existe un contrato implícito.
El 1 de junio por la mañana se presentó el presidente Salvador Sánchez Cerén a rendir su informe de labores en la Asamblea Legislativa. Cumplía tres años desde que asumió la presidencia.
Es más fácil (o no) hablar con las portadas de los días siguientes, los miles de tuits, post en Facebook, mensajes en WhatsApp y videos en YouTube y TikTok.
Si uno se queda con las portadas de los medios de propaganda oficialista o las declaraciones de funcionarios, pareciera que El Salvador es el país con las mejores condiciones económicas del




