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Lo bueno, lo malo y otros elementos del presupuesto 2017

El presupuesto público es la herramienta que permite analizar hacia dónde va un país, si se cumplirán las promesas de los gobernantes, a quién se beneficiará en el gasto, o incluso qué sector económico pagará o no impuestos. Todo lo anterior, hace del análisis del presupuesto público es un acto de ciudadanía incluso más importante que el propio hecho de ir a votar. En el presupuesto se define el tipo de país que se construye. Aquí algunos datos que todo ciudadano debería saber ahora que el Congreso tiene en sus manos la propuesta del ejecutivo para 2017.  

LO GENERAL: Para el 2017, el proyecto de presupuesto del gobierno central asciende a Q79.8 millardos. El monto del presupuesto aumenta, más despacio de lo que crece la economía o el costo de la vida, de tal forma que en 2017 representará aproximadamente el 14.3% del PIB, y seguirá siendo el presupuesto más pequeño de toda América Latina. Los ingresos tributarios alcanzarán los Q58 millardos. Se prevé que la Superintendencia de Administración Tributaria capte cerca de Q3.2 millardos como resultado de esfuerzos adicionales de fiscalización, que significarán una reducción de la evasión del Impuesto al Valor Agregado y del Impuesto Sobre la Renta.   Es optimista, pero con un buen plan de fiscalización, se puede.

LO BUENO: Las prioridades de gastos serán salud, seguridad y justicia. Todo bien si exigimos que haya planes integrales para mejorar la calidad, cobertura, integralidad y pertinencia de los servicios que se prestarán en estos sectores. El proyecto de presupuesto presenta un calendario para que las instituciones públicas avancen en la gestión por resultados; a lo que se agrega la medición cuatrimestral de resultados y la asignación de responsables. Dentro de las normas de transparencia, se agrega la obligación de hacer públicas las bases de datos de beneficiarios, de transferencias y de exenciones de impuestos. Sobre las inversiones públicas, se presentan normas para un mejor seguimiento de la obra física.

LO MALO: Continúan apareciendo transferencias a oenegés relacionadas con favores políticos, incluso una que donó medicamentos vencidos. Alarmante también es que la cobertura educativa propuesta para 2017, sea de 66,415 alumnos menos de los matriculados en 2015, último año de la nefasta gestión Pérez-Baldetti.  En cuanto a la inversión pública, aparecen en el listado geográfico de obras, contratistas que han sido ligados a proceso penal por el caso “cooptación del Estado”. 

LO FEO: Los compromisos de gasto, por mandato constitucional y legal, debilitan las posibilidades de utilizar los nuevos recursos tributarios en áreas estratégicas para el desarrollo del país. Una buena parte de los ingresos frescos pasarán al Comité Olímpico Guatemalteco, a la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala y a las municipalidades, instituciones que no solo tienen una agenda pendiente en materia de transparencia, sino que no necesariamente ejecutan las políticas públicas más necesarias para elevar el bienestar de las grandes mayorías.

LO INVISIBLE: pocos ciudadanos comprenden que el presupuesto del gobierno se convierte en educación  pública (4 millones de personas beneficiarias, el 80% del  total de estudiantes en el país), salud pública (más de la mitad de los partos atendidos). Casi nadie tiene claro que hay 4 millones de niños, niñas y adolescentes fuera de la escuela y casi un millón de niños menores de cinco años padeciendo desnutrición. Sí, la corrupción se lleva una buena tajada (Q4 millardos quizá), pero sin lo público la sociedad estaría bastante peor.

LO POLÍTICO: el presupuesto público no es del presidente ni de los diputados, es de todos. De ahí que sea imprescindible interesarse, y ojalá acompañar su discusión en el Congreso de la República. En esta ocasión, el diputado Jairo Flores, ha ofrecido abrir un espacio para escuchar a los ciudadanos. Usted quiere un país diferente, comience a involucrarse más. No le deje el trabajo al vecino, mejor tóquele la puerta y sumemos las fuerzas.

Columna publicada en Revista "Contra Poder" el 30 de septiembre 2016