Ricardo Castaneda
Ricardo Castaneda Ancheta dejó de trabajar para el Icefi en octubre de 2023.
Cuando inició 2020, en ningún escenario, ni en el más catastrófico, aparecía lo que se está viviendo. Parece una pesadilla de la cual no se puede despertar.
El 11 de junio de 2015, haciendo uso de mi derecho como ciudadano, solicité información estadística al Ministerio de Hacienda –misma información que, por ejemplo, en Guatemala se encuentra en el sitio web de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) –. Para mi sorpresa me fue denegada.
Cuando usted visita los mercados municipales es común encontrar los puestos donde le venden los “remedios” para cualquier dolor o malestar que tenga.
La política salvadoreña se ha convertido en un burdo teatro donde hay personajes que representan una (mala) obra de ficción.
Las discusiones en los últimos siglos se podrían resumir en torno a cuál es el papel que deben jugar los Estados en la sociedad. Desde posiciones que abogan por su reducción al mínimo, como el neoliberalismo, hasta expresiones ideológicas que apuestan por su involucramiento en todos los contextos sociales. En todo caso, en pleno siglo XXI, la idea del Estado efectivo, capaz de mejorar el bienestar social y económico, es la que se plantea como la mejor alternativa frente a la democracia y el desarrollo.
El descontento con la clase política salvadoreña no se gestó el 4 de marzo.
Antes de las vacaciones de Semana Santa, el Banco Central de Reserva actualizó sus estadísticas y confirmó lo que se había venido advirtiendo desde hace mucho tiempo atrás.
El 1 de mayo de 2022 se cumplió el primer año de la legislatura 2021-2024.
El 1 de junio de 2009, iniciaba un nuevo ciclo político en el país, un partido denominado de izquierda llegaba al poder.




