La cobertura universal de salud en los países de América Latina: cómo mejorar los esquemas basados en la solidaridad
Resumen de: Michelle Monzón, asistente de investigación
Autores: Daniel Titelman, Oscar Cetrángolo, Olga Lucía Acosta
De acuerdo a los autores, en América Latina existe un patrón inconcebible en cuanto a la cobertura universal de salud; tanto el acceso como la cobertura junto con la reducción de las desigualdades en el ámbito de la salud, constituyen una tarea pendiente en la mayoría de los países de la región.
Por otro lado, “la estructura de financiamiento de los sistemas de salud desempeña un papel importante en el logro de la cobertura universal de salud, particularmente en el modo en que los esquemas basados en la solidaridad son financiados y puestos en práctica”. Se ha evidenciado que en la mayoría de los países latinoamericanos, el gasto público en salud ha resultado ser insuficiente y no es asignado adecuadamente, por lo consiguiente el gasto privado en salud es aún mayor que el gasto privado en países europeos y en los países de la OCDE, regiones que presentan mayores inversiones en salud pública.
Ante lo mencionado, surge la necesidad de incurrir en gastos de bolsillo para poder tener acceso a servicios de salud y medicamentos, razón por la cual representa una de las mayores fuentes de inequidad y a su vez limita la capacidad de los países de la región para avanzar hacia la cobertura universal en salud. Asimismo los países que demuestran mayores gastos privados en salud, resultan ser los que presentan coeficientes de Gini más altos (mayor desigualdad).
Ante el bajo, o deficiente, gasto público en salud, los autores destacan que la cobertura universal en Latinoamérica constituye un poderoso instrumento para mejorar la distribución del ingreso y edificar una sociedad más equitativa y cohesionada. También se hace énfasis en el rol del Gobierno, quien debe garantizar una cobertura suficiente e igual para los ciudadanos, y para lograrlo es necesario que tome en consideración “aumentar los impuestos, gastar más en atención en salud, mejorar la asignación y distribución de ese gasto y, no menos importante, financiarla equitativamente”.
Producto interno bruto, pobreza y cambio climático en Centro América: una exploración metodológica inicial
Resumen de: Mark Peñate, asistente de investigación
Autores: Karina Caballero y Jaime Olivares - CEPAL
La turbulencia de problemas económicos, sociales y ambientales que el cambio climático trae consigo, genera una serie de retos y desafíos para los distintos países en Centro América. Esta región es particularmente vulnerable debido a los altos índices de pobreza, ya que al menos 40% de la población subsiste bajo dificultades económicas.
Aunado a ello, muchos de los habitantes del istmo centroamericano habitan en zonas rurales, cuyas viviendas además de presentar deficiencias en cuanto a los materiales que las componen, se sitúan en lugares con alto riesgo a catástrofes y donde la actividad económica es una de las principales fuentes de ingresos. Aquí la agricultura es un factor que incide directamente en la pobreza, pues en muchos de los casos es la principal fuente de ingresos del hogar. Por lo tanto, los impactos potenciales del cambio climático pueden repercutir directamente en menos ingresos para las familias, lo cual se traduciría en más y más pobreza.
Si bien el estudio citado es una aproximación metodológica, que pretende elevar el nivel en torno a la vinculación del cambio climático, la economía y la pobreza; sus hallazgos son alertas que por ningún motivo deben menospreciarse. La alteración de las condiciones meteorológicas traducidas en olas de calor, sequías, exceso de lluvias y desfases en relación al ciclo de producción agrícola, agravan la transmisión de enfermedades vectoriales alojadas en el agua. Esto impacta directamente en variables como desnutrición, baja productividad y estrés mental, lo cual se ve potenciado en escenarios de carencia de servicios de salud característicos de la región. Estas condiciones naturalmente producen alzas en las tasas de mortalidad y morbilidad.
Es simple cuestión de tiempo para que el detonante medioambiental asociado al cambio climático se traduzca en un deterioro del bienestar. En este sentido, se reconoce la urgencia en la adopción de paliativos. Los problemas asociados a la pobreza son multidimensionales, por ello, las soluciones deben ir orientadas desde diversos frentes.
Entre los mecanismos recomendados figuran programas que ayuden a minimizar pérdidas en granja y post-cosecha. Incentivar mercados de seguros agropecuarios, procesos organizativos y cambios tecnológicos, con énfasis en aquellos que se orientan a mejorar la sostenibilidad ambiental y económica. Y no menos importante, impulsar factores como la educación los cuales repercuten directamente en las posibilidades de rompimiento de círculos de pobreza.




