Juan José Urbina
Los cotizantes han sido tan desinformados que en la sociedad existe una enorme incertidumbre sobre lo que realmente va a pasar si la reforma se lleva a cabo.
La sociedad salvadoreña se encuentra en la búsqueda de líderes de los distintos sectores que la conforman.
En El Salvador no tenemos una crisis de las finanzas públicas, tenemos una crisis política. Y la frágil situación de las finanzas públicas solo es uno de los síntomas de esta. A muchos el enunciado anterior podría parecerles disparatado, ajeno a la discusión sobre la realidad del país de los últimos días y demasiado simplista. Sin embargo, espero me permitan exponer mis puntos, y así poder aportar al dialogo colectivo.
Pareciera que la oleada de discusiones sobre la desigualdad en el ingreso inició con la publicación de El capital en el siglo XXI de Thomas Piketty.
Dos individuos van a cazar porque necesitan alimentar a su pueblo. Cada uno elige cazar un ciervo o una liebre, sin conocer que es lo que cazará el otro. Si uno de ellos quiere cazar un ciervo, deberá cooperar con el otro para poder tener éxito. Mientras que individualmente pueden decidir cazar una liebre, pero la liebre alcanza para menos gente que un ciervo.
Ya estamos en 2017, y es muy común que así como las personas se planteen objetivos, las autoridades nos revelen los proyectos que pretenden perseguira.
Nos encontramos en un momento crítico para el país, en el cual se están realizando importantes discusiones para reformar el sistema de pensiones, tema que ha estado en boga en los últimos meses. Recientemente, fue presentado el estudio “El Salvador: En la búsqueda de un acuerdo nacional de sostenibilidad fiscal”, que tiene el objetivo de fomentar el diálogo para lograr soluciones integrales a las distintas problemáticas del país, desde el ejercicio de la fiscalidad.
Hasta la fecha ha pasado casi desapercibida y ha sido motivo de una que otra celebración y algarabía, pero si volcamos nuestra atención, nos daremos cuenta como la Ley de Turismo merece menos alegr
En El Salvador no tenemos una crisis de las finanzas públicas, tenemos una crisis política. Fue el enunciado de inicio de mi anterior columna, y los acontecimientos de la última semana hacen necesario que la vuelva a retomar para la presente columna de conclusión.
Un vaso con agua es la metáfora predilecta cuando se busca hablar sobre transparencia. Pero aún el vaso con el agua que pueda parecer más pura, necesita ser puesto bajo el mayor escrutinio posible para comprobar que no oculte impurezas, microbios y bacterias que afectan la salud. Dicho escrutinio no puede dejarse a cargo de las mismas manos que sirven el vaso, y es ahí donde la ciudadanía se convierte en el eslabón faltante para asegurar la transparencia.




