Este virus ha demostrado ser mortal. Se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las sociedades. El R0 (número de reproducción básico) es altísimo especialmente entre quienes ostentan el poder político y el económico. Es tan potente que contagia independientemente de la ideología de la persona, de hecho, incluso afecta a quienes dicen no tener ideología. Y a pesar de sus consecuencias, se ha hecho muy poco para erradicarlo. Incluso, muchas personas lo han hecho parte de su normalidad.
La crisis de la covid-19, aunque escapa de cualquier intento predictivo, ha dado lugar a múltiples opiniones de expertos, “expertos” y de inexpertos. Sí, todo en masculino puesto que son hombres los que predominan en medios televisivos, entrevistas radiales, foros virtuales y, en general, en los diversos paneles sobre economía, políticas públicas, presupuestos, derechos humanos, etc. Entonces, ¿dónde estamos las expertas, las “expertas” y las inexpertas?
Cada cierto tiempo nos enteramos cómo van acrecentándose las fortunas de los millonarios del Istmo, cuyas empresas, sobre todo lideran sectores como telecomunicaciones, desarrollo inmobiliario, industria, finanzas, comercio y alimentación y bebidas.
En números, el 20.0% más rico de la población de la región concentra más de la mitad del ingreso nacional (52.6%), mientras que el 20.0% más pobre se queda con el 4.3%, indica el III Informe de política Fiscal que próximamente publicará el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi).
Estamos en una emergencia sanitaria de grandes dimensiones que a su vez tendrá serias consecuencias en materia social y económica. Por si fuera poco, también estamos en un año preelectoral con una clase política más preocupada por los resultados de las elecciones del 2021, que por cumplir con sus obligaciones constitucionales de gobernar e implementar políticas públicas para garantizar los derechos y bienestar de la población.
Cuando inició 2020, en ningún escenario, ni en el más catastrófico, aparecía lo que se está viviendo. Parece una pesadilla de la cual no se puede despertar. Pero siendo sinceros, era cuestión de tiempo para que todo esto sucediera. Somos una sociedad vulnerable, muy vulnerable, y la realidad nos lo está retratando. Quizá para algunos, las burbujas de sus ingresos, de su apellido o del lugar donde vivían les hacía sentir que no lo eran. Sin embargo, una sociedad es tan vulnerables como lo es la persona más vulnerable de todas, cuyos rasgos serían las de una niña del área rural.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada día mueren en todo el mundo alrededor de 830 mujeres por complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto. En general, estas muertes se producen en países de ingresos bajos y la mayoría de ellas podrían haberse evitado.
Tengo miedo de la pandemia. Al inicio de la cuarentena tuve mucho pánico de que algo le pasara a mi mami o a mi abuelita, estar lejos de ellas y no poder hacer nada, ver las cadenas nacionales abonó mucho a ese pánico. Me llevó algunos días racionalizar este miedo y reconocer que lo que estaba en mis manos hacer era asegurar que ellas dos adoptaran al pie de la letra las medidas de prevención necesarias. Obviamente el temor a que algo malo pase sigue y seguirá estando ahí, pero ahora es un temor controlado.
Por Julio Linares // Enlace Social para la Red Mundial de la Renta Básica
Sobre la Definición del Ingreso Básico:
La idea del ingreso básico universal (IBU) se define por la Red Planetaria del Ingreso Básico (1) como un pago periódico de dinero, entregado incondicionalmente a todas las personas de una comunidad política, de manera individual, sin ningún tipo de requerimiento laboral o condiciones.
Por lo tanto, el ingreso básico tiene 5 características. Es:
El Ejecutivo anunció una “nueva cuarentena especial”, en una cadena nacional, donde lo más claro fue confirmar porque es tan importante la eficiencia y efectividad en la Administración Pública.
En todo el mundo, y particularmente en El Salvador, los impactos generados por la crisis del Covid-19 trascienden del plano económico, fiscal y social, al repercutir también en el ámbito político. Esto es precisamente lo que revela el índice de riesgo de retroceso democrático durante la pandemia, que fue presentado por el proyecto V-Democracy el pasado mes de abril.















