Guatemala es un país con profundas desigualdades e injusticias sociales. En el país vecino 3 de cada 5 personas viven en situación de pobreza, entre la población indígena esta proporción aumenta a 4 de cada 5; la mitad de las niñas, niños y adolescentes están fuera de la escuela; la mitad de las niñas y niñas menores de 5 años padecen de desnutrición crónica, estos niveles de desnutrición son similares a los observados en los países de África Subsahariana.
Al no haber probado el producto original de la política, nos hemos tenido que conformar con su imitación de muy mala calidad: la politiquería. Los ataques viscerales, la vulgaridad o la improvisación son sus características. Los casos de corrupción son parte de sus accesorios y se aceptan sin ni siquiera mostrar desagrado. En un país, como El Salvador, con tantas honduras, para algunos es, incluso, un producto divertido.
En 2018, un grupo de diputados presentó la iniciativa de Ley no.
Y sucedió. Luego de una larga espera, se confirmó que Donald Trump perdió las elecciones. Todavía falta por ver si realmente dejará la presidencia, no al menos sin seguir haciendo daño. Pero más allá de ese resultado, está claro que su manera de hacer política no ha sido derrotada. El odio, el insulto, la mentira, las agresiones a la prensa, el irrespeto a la institucionalidad y el desprecio a la ciencia siguen vigentes.
En la historia reciente de nuestro país, varios de los actos de corrupción más simbólicos han ocurrido en contexto de emergencia nacional. En momentos en que tormentas, terremotos u otro tipo de desastres han afectado a nuestro país, personas sin escrúpulos han aprovechado para enriquecerse con dinero público, con dinero destinado a asistir a las víctimas y personas afectadas por la emergencia. Lo peor de la corrupción no es el dinero robado en sí mismo, sino todos los derechos que dejaron de cumplirse.
El Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) presentó su primer análisis del Proyecto de Ley del Presupuesto General del Estado del Ejercicio Financiero Fiscal para 2021 de El Salvador.















