«[…]Para buen entendedor pocas palabras. Adiós», señalaba el Ministro de Hacienda, ante una pregunta realizada en Twitter por un noticiero televisivo, donde, hasta el momento que publicó su tuit, el 97% de las cuentas había respondido que la Asamblea Legislativa debía aprobar elpresupuesto para 2021 sin mayores contratiempos. Esto se daba justo después de salir de una reunión con la Comisión de Hacienda, donde realizó una presentación sobre el proyecto de presupuesto para 2021, acompañado por el Presidente del Banco Central de Reserva.
En un contexto electoral, de pandemia y de una de las peores crisis económicas de la historia, la realidad puede tornarse muy frustrante, incluso deprimente, en especial al ver el show politiquero que cada día montan el Ejecutivo, el Legislativo y algunas de las candidaturas de los partidos políticos.
En El Salvador, hace poco más de un año se anunciaba con bombos y platillos que, por primera vez en la historia, habíamos logrado un gabinete paritario. En esa oportunidad, al respecto escribí la columna titulada “Gabinete paritario más allá de un número”.
En el campo económico y financiero institucional público se encuentran vigentes en la discusión ciudadana, dos diferentes instrumentos de planificación y programación pública: el denominado Plan para la Recuperación Económica de Guatemala, y el proyecto de Presupuesto de Ingresos y Gastos del Estado para 2021.
El pasado 30 de septiembre el Ejecutivo presentó ante la Asamblea Legislativa el proyecto de presupuesto para el año 2021. Analizar un presupuesto es algo complejo, sin embargo, con una primera revisión superficial de la información general del presupuesto es posible identificar algunas preocupaciones, alertas o puntos que deberán atenderse, aclararse e incluso modificarse en el proceso de discusión y aprobación en el Legislativo.
Karla trabajaba en una maquila, antes de la pandemia. Se levantaba a las 3:30 am y se acostaba a las 11:00 pm. Estudió hasta segundo grado porque tuvo que abandonar la escuela para empezar a trabajar. Su madre le cuidaba a sus tres hijas, pero también salía a vender verduras en la mañana mientras las niñas estaban en la escuela. A pesar de las largas jornadas de trabajo, vivían en la pobreza.
Las guerras son la peor invención de los seres humanos. Alrededor del mundo han sido el escenario para los capítulos más negros de la historia de la humanidad, llenos de violaciones sistemáticas de derechos humanos. Muchos de estos oscuros capítulos se han basado en la instrumentalización del poder y del aparato de los Estados como medios y recursos para violar derechos que debieron respetarse y garantizarse. Y, en El Salvador, vergonzosamente, no somos la excepción.















