La campaña electoral no ha terminado. Las grandilocuentes propuestas de la clase política así lo confirman. Una de las grandes interrogantes era cómo iban a reaccionar la oposición y el nuevo oficialismo luego del 3 de febrero. La respuesta: todo ha estado en clave electoral de cara al 2021. La última muestra es la propuesta de incrementar el Fondo para el Desarrollo Económico y Social de los Municipios de El Salvador (FODES), del 8 al 10% de los ingresos corrientes netos del presupuesto del Estado.
Este 8 de marzo queremos hacer notar que tenemos un sistema económico y social que no integra a todas las personas por igual, que excluye predominantemente a las mujeres y que fomenta el patriarcado como una especie de cemento de los pilares que sostienen el statu quo.
La Asamblea Legislativa de El Salvador tiene la oportunidad de abonar al proceso de reconciliación nacional, que sirva como base para la paz y la democracia de nuestro país, pero esto no se logrará sin justicia transicional.
El gobierno es una estructura integrada por personas, no una maquinaria fantasmagórica o con vida propia. Es urgente un servicio civil profesionalizado y despolitizado, lo cual no se logra con magia sino con acciones concretas.
En una discusión con miembros del Congreso de la República y algunos especialistas en ciencia política, se planteó la inquietud sobre las características que debían tener los futuros gobernantes del país, especialmente en un entorno fiscal tan complicado.
Una política fiscal transparente, progresiva y suficiente es la clave del éxito para el próximo gobierno en el Salvador. Una que se preocupe menos en quedar bien con lo “que piensan los mercados” y que se preocupe más por el bienestar de las personas.
El Gobierno trata de impresionar al pueblo aduciendo una buena ejecución fiscal, sin
embargo, lo importante es evaluar que se obtuvo con dichos recursos.
El principal reto del nuevo Gobierno en El Salvador es estar a la altura de la expectativas, cumplir promesas de campaña, garantizar los derechos de todas las personas y poner la Administración Pública al servicio de toda la sociedad.
En las elecciones presidenciales de El Salvador en este 2019, el 53.3% del padrón electoral está integrado por mujeres, quienes además participamos en mayor proporción que los hombres. Por mencionar un dato, en las elecciones de 2014 acudimos a las urnas (en segunda vuelta) un 54.5% de mujeres contra un 45.5% de hombres.
El próximo domingo los salvadoreños elegirán a la persona que gobernará entre 2019 y 2024. Bukele romperá un bipartidismo oxidado por el ejercicio del poder y los intereses personales de sus caudillos.















