Posiblemente al salir a la calle, por momentos de la noción de que se ha vuelto la normalidad, con la mayor parte de negocios abiertos e incluso algunos sin medidas de bioseguridad. El tráfico está igual, o peor, de insoportable. Y en las vísperas de la Semana Santa, sin ningún tipo de restricciones, todo invita a ir a las aglomeraciones. Sin embargo, la crisis no ha terminado.
Ya se ha cumplido un año de convivir con la pandemia y de las medidas para intentar controlarla. Con algunas buenas y otras seguramente no tanto.
En mi columna anterior mencionaba sobre la urgente necesidad de que la administración del presidente Bukele cumpla con su promesa de campaña de lograr un pacto fiscal, como parte de un proceso amplio de participación y discusión frente a la sociedad que permita construir una política fiscal más sostenible, justa y transparente, pero sobretodo que consiga que el Estado salvadoreño cumpla con su mandato de garantizar el bienestar y los derechos de todos y todas.
Es más fácil (o no) hablar con las portadas de los días siguientes, los miles de tuits, post en Facebook, mensajes en WhatsApp y videos en YouTube y TikTok.
Hablar en pro de la niñez y la adolescencia es fácil. Lograr que los Estados centroamericanos inviertan efectivamente en esa prioridad, no es fácil, barato ni rápido.
Pasaron las elecciones, los resultados fueron los esperados y, en un par de meses asumirá funciones una nueva legislatura. Una que, como quedó más que claro durante la campaña electoral, trabajará de mano con el Ejecutivo. En este nuevo contexto, con el Ejecutivo y el Legislativo bajo el control absoluto del presidente ya no habrá excusas para no trabajar en beneficio de la población.
Tres elementos sobresalen en la memoria del saqueo centroamericano: la búsqueda de privilegios fiscales, el hacer negocios (lícitos e ilícitos) con la administración pública y la garantía de una continuada impunidad.
Hace tres años, escribí en la víspera de elecciones, en ese momento me encontraba ante la disyuntiva de qué hacer: ¿votar o no votar?, ¿anular o no mi voto?, ¿a quién o quiénes les doy mi voto?















